viernes 8 de abril de 2011

Que la fuerza te acompañe


Hoy me levanté con dos pies izquierdos y tuvimos nuestra primera mini discusión (ohhh qué bonito, la primera discusión). Solté mis dardos envenenados con una puntería ninja para dar siempre donde más duele. Diez minutos después ya estaba arrepintiéndome y el resto del día, pensando en cómo arreglar el asunto. Como hoy en el trabajo teníamos que ensayar obras de John Williams, estuve mandándole mensajes de audio con cachos de la banda sonora de Star Wars a ver si le alegraba un poco el día. Y funcionó. Cuando le dije que íbamos a tocar el-de-los-sables, la-de-Leia, la-marcha-que-te-hace-tener-ganas-de-invadir-Libia, entre otros, se puso a dar saltitos de alegría. Tengo un novio friki.

A la salida de mi trabajo quedamos para hablar (nuestro primer tenemos que hablar) y arreglamos nuestras pequeñas diferencias. Es tan buenazo que es difícil enfadarse con él. Tan buenín que no sé si enseñarle mi blog. Tarde o temprano lo haré... pero hoy no. Ya llegará el momento adecuado para enseñarle mi pasado más oscuro. Sé que me dirá "no te preocupes, que sea lo que sea, no pienso separarme de ti", pero es que eso mismo me dijeron mis padres a los diecisiete y teniendo en cuenta cómo acabó la cosa...