miércoles 23 de febrero de 2011

CocinArte


Lo prometido es deuda. Dije que escribiría algo menos empalagoso así que hoy hablaré de cómo es vivir con un chef de cocina. Sí, desde hace unos meses comparto piso con un amigo que es un genio de la cocina, en especial, de la nouvelle cuisine.

A Gazz lo conozco desde hace años. Compartimos piso hace tiempo. Luego nos llevamos a matar y nos perdimos de vista unos años, pero el tiempo - muy sabio y cabrón - nos ha juntado de nuevo. Hoy, después de haber vivido muchas historias cada uno por separado, nos reímos de nuestras antiguas disputas y hay una complicidad que hace que esta casa parezca un hogar.

Yo ensayo en el salón mientras él hace la cena. En lugar de libritos de lomo rellenos de mousse de pato podríamos llamarlos libritos de lomo rellenos de mousse de pato a la Tchaikovsky. Ni en el Bulli ni en Arzak hay música en directo, señores.

Hace unos días decidimos organizar las comidas y cenas en casa. Me dio una lista con varias decenas de primeros y otra de segundos platos. ¡Yo tenía que elegir qué se comería cada día! Pensé que sería fácil, pero si te propones hacer un menú de dos semanas que sea lo más variado posible, la cosa se complica.

Cuando vives con un cocinero te das cuenta tanto el mundo de la música como el de la cocina tienen mucho en común. Son profesiones vocacionales que requieren de mucho sacrificio y dedicación, pasión, tener una curiosidad y paciencia infinita. Él da forma al sabor con el aire y yo con el silencio. Tampoco hay tanta diferencia. Lo importante es hacer sentir algo al que come/escucha, un poco de eso que sentimos nosotros cuando creamos con nuestras manos.

Dicen que a los hombres se les conquista por el estómago. Es cierto. Por eso le pedí ayuda para conquistar a... ups, perdón, que hoy no iba a hablar de él... Bueno, si un día queréis ganaros a alguien, o al menos su estómago, ¡probad con un Dacquois de peras Belle Hèlene o una Liviana de yogur con mermelada de arándanos!

Ya iré subiendo las fotos que hago a sus creaciones. Un día le enseñaré a *** un álbum con fotos de los platos con los que le seduje. En el prólogo también pondré una lista de las obras que le he tocado y le habré tocado para él. Y al final pondré alguna ñoñería al estilo de Stephenie Meyer y su saga de vampiros con azúcar en las venas.

(La imagen subida del post de hoy son unos macarons de Pierre Hermé. Si no los habéis probado, ¿a qué esperáis?)